trabajadores seguros

La crisis sanitaria por la que estamos atravesando, ha afectado de manera muy significativa la actividad económica en su conjunto, lo que ha impulsado caídas en el empleo y en el producto interno bruto que no tienen precedente alguno.

El panorama actual del rubro de la construcción ante las medidas de cuarentena en Rancagua y Machalí anunciadas por la autoridad nacional el pasado viernes 19 de junio implica que en este período estarán paralizados 867 proyectos habitacionales a nivel nacional (747 en la Región Metropolitana y 120 en otras regiones), Los proyectos afectados suman un total de 112.639 viviendas y dan trabajo directo a poco más de 365.000 personas.

En la región de O’Higgins la cuarentena implica la paralización de 30 Proyectos Habitacionales y 9.979 puesto de trabajo. Según un catastro elaborado periódicamente por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), en base a información propia, así como de GFK Adimark y BMI Servicios Inmobiliarios.

Buscando reactivar el sector, la CChC desarrolló un «Plan de empleo y de reactivación» que constituye un aporte del gremio ante el urgente desafío de crear fuentes laborales y reimpulsar la economía en tanto las condiciones sanitarias así lo permitan.

Este considera la creación de 600 mil puestos de trabajos a nivel nacional, 240.000 mil durante este 2020 y 360.000 mil durante 2021 y 2022.

En el caso de La Región de O’Higgins, se prevé la creación de 35.543 plazas de trabajo de manera directa e indirecta por un periodo de tres años; 33.255 enfocadas al sector vivienda y 2.288 al área de infraestructura.

Gonzalo Aceituno Arteta, presidente de la CChC Rancagua, señaló que «Ante la crisis que vive el país y la acelerada pérdidas de puestos de trabajo, nuestro gremio juega un rol importante, tanto de contención como de reactivación. Desde ya trabajaremos con las autoridades regionales para iniciar estas propuestas».

En tanto, Patricio Donoso, presidente nacional de la CChC, explicó además que, si bien este plan pone énfasis en el corto plazo, se decidió considerar un horizonte de tres años dada la experiencia de las crisis pasadas. «Por ejemplo, tras la crisis del ’81 se necesitaron cuatro años para volver a alcanzar los niveles de empleo que había antes de esta y tres años en el caso de la crisis de 1999. Es decir, se va a necesitar, más que un impulso inicial, un esfuerzo sostenido para dejar atrás la actual crisis que estamos viviendo».

La propuesta del gremio contempla para el trienio una inversión total de US$ 22.600 millones, considerando US$ 10.290 millones de inversión pública y US$ 12.310 millones de inversión privada.